Notas
Cacao: Fermentación
La fermentación se lleva a cabo de diversas formas, pero todas se basan
en apilar una cantidad de habas frescas con la pulpa suficiente para que
los microorganismos produzcan calor, elevando la temperatura y sin
permitir que mucho aire circule entre las habas. En las pequeñas granjas
en África occidental se preparan parvas de bayas cubiertas con hojas de
plátanos. En cambio en las plantaciones más importantes, se las ubican
en cajas cubriéndolas con hojas de plátano y con agitación.
Las cajas se preparan de manera que la pulpa licuada, drene y para que
pueda penetrar algo de aire, bien por medio de pequeños orificios en el
fondo de la caja, o preferiblemente a través de un piso de tabloncillos
separados a 6 mm. Las parvas pueden ser útiles para fermentar entre 90
hasta 1.100 kg de habas de cacao húmedas, aunque es preferible trabajar
con cantidades intermedias. Lleva bastante tiempo recoger la cantidad
necesaria de bayas, pero es esencial utilizar bayas maduras y es
aconsejable que se abran todas y llenar la caja o formar la parva en un
solo día. Esto puede obligar a tener que conservar durante varios días
varias bayas recolectadas.
Se ha comprobado, sobre todo al comparar prácticas en algunas zonas en
las que se cultiva el Trinitario, que la retención de las bayas sin
abrir durante unos cuantos días, da como resultado mejor desarrollo de
sabor. La explicación a este fenómeno es que la desecación parcial de
las habas en las bayas cerradas fomenta la penetración de más aire entre
las habas, con lo que la fermentación se inicia más activamente.
En el proceso de fermentación de las semillas del cacao los
microorganismos juegan un papel importante. La fase inicial consiste en
una fermentación alcohólica llevada a cabo por las levaduras,
pertenecientes a los géneros Candida, Dedaryomyces, Hansenulaa,
Kloeckera, Pichia, Rhodotorula, Saccharomyces y Torulopsis. Tras la
fermentación alcohólica se produce un incremento en los recuentos de
Lactobacillus, L. plantarum,L. collinoides y L. fermentum, con la
producción asociada de ácido láctico. La tercer etapa consiste en una
intensa acetificación a cargo de las bacterias acéticas.
Acetobacter y Gluconobacter.
El siguiente esquema detalla la conversión que se produce durante
dicha fermentación:
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Hidratos de carbono
de la pulpa |
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Alcohol etílico |
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Condiciones aeróbicas
(Presencia de aire) |
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Ácido acético |
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Dióxido de carbono |
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Agua |
Se produce una elevación de temperatura en más de 100C durante las
primeras 24 horas, hasta más de 400C en una buena fermentación activa.
Cuando la pulpa empieza a degradarse y a drenarse durante el segundo día
las bacterias van en aumento, se produce ácido láctico y las bacterias
acéticas quedan en condiciones ligeramente más anaerobias oxidando más
activamente el alcohol a ácido acético. Para entonces la temperatura
habrá alcanzado casi 500C.
Durante los días restantes de una fermentación normal de Forastero, que
tarde entre cinco y seis días, la actividad bacteriana continúa bajo
condiciones de aireación progresivamente mayor, ya que los restos del
drenaje de la pulpa desaparecen permitiendo que el aire se difunda por
entre las habas. La alta temperatura se mantiene por la actividad
bacteriana. En caso de que la fermentación se haga en cajas, se voltean
usualmente las habas. El proceso del volteo tiene el efecto inmediato de
aumentar la aireación y por consiguiente la actividad bacteriana, lo que
se refleja en la rápida elevación de temperatura, que puede superar al
efecto del enfriamiento provocado por el volteo. Uno de los objetivos
del volteo es asegurar el grado de fermentación uniforme, pero se ha
encontrado considerable variación entre diferentes zonas aún cuando se
practica el volteo.
El volteo se recomienda también para las fermentaciones en montón, en
las que la aireación es baja. En la práctica, los montones del oeste
africano no son volteados más de una vez, y muchos no son volteados en
absoluto. Por ende, no es raro encontrar un porcentaje muy pequeño de
habas grisáceas y apenas fermentadas incluso en el buen cacao del oeste
africano.
Se puede considerar como de cinco a seis días el período usual de
fermentación para el cacao Forastero en montones o en cajas. Sin
embargo, en la práctica existe una apreciable variación. Las parvas del
oeste africano, generalmente se abren después de unos cinco días. En
Trinidad, el período aplicado depende del juicio del estado de cada
fermentación. La fermentación difiere en Granada con el período más
largo, de nueve a once días. El Criollo en cambio, necesita mucha menos
fermentación y suele bastar con dos días. Sorprendentemente, aunque el
cacao Trinitario necesita la fermentación más larga para sus habas de
color púrpura, las del tipo Criollo no parecen quedar excesivamente
fermentadas. Se han tomando muestras a intervalos diarios de la
fermentación en parvas de Trinitario, y se observó que los cambios más
importantes, especialmente la reducción de astringencia y el aumento del
sabor potencial de chocolate, se producen durante los primeros días. Por
otro parte, casi se ha comprobado que durante el secado, antes de que se
reduzca mucho el contenido de humedad, todavía continúa algo la
actividad bacteriana. A menos que la desecación sea muy rápida, las
deficiencias en la fermentación se remedian hasta cierto punto durante
los primeros días de desecación.
Las alteraciones químicas en el interior del haba de cacao, dependen de
la muerte de las células del cotiledón. Sus membranas celulares se
degradan y permiten que se pongan en contacto los diferentes
constituyentes que estaban separados en el tejido vivo. La muerte, que
tiene lugar durante el segundo día es producida principalmente por el
ácido acético. La alta temperatura es también una causa contribuyente a
la muerte de las células.
Las antocianinas y otras sustancias polifenólicas de las células
pigmentadas, pueden difundirse entonces hacia las células adyacentes de
almacenamiento, donde se encuentran con diversas enzimas que provocan
reacciones hidrolíticas en las condiciones anaerobias del haba. Entre
éstas se encuentra la degradación de las antocianinas coloreadas de las
habas de Forastero, de tal forma que se produce algo de decoloración de
los cotiledones. Cuando empieza a alcanzar más aire el interior de las
habas, se inician reacciones oxidativas o de pardeamiento y el tejido se
oscurece. Esta etapa se produce en la última parte de la fermentación
normal de Forastero en caja, de seis a siete días y puede continuar
durante la desecación, siempre que ésta no se produzca con demasiada
rapidez. Al mismo tiempo que tienen lugar estas reacciones muy visibles,
se producen otras alteraciones químicas que no están completamente
estudiadas, pero que, ciertamente, involucran a los polifenoles y que
son fundamentales para el desarrollo del sabor del chocolate.
Fuentes:
Varnam, Alan; Sutherland, jane P. Bebidas: Tecnología, química y
microbiología. Zaragoza, Acribia 1996
Beckett, S.T. Fabricación y utilización industrial del chocolate.
Zaragoza, Acribia 1994
ICCO International Cocoa Organization